
Coplas de lo acaescido en la Sierra Bermeja y de los lugares perdidos
Estas conocidas Coplas refieren dos sucesos históricos bien diferenciados en el tiempo, aunque ambos se desarrollan en Sierra Bermeja. He utilizado la versión impresa que se conserva en la Biblioteca Nacional de Lisboa.
Los cuatro primeros versos de estas Coplas:
“Ay Sierra Bermeja 1
por mi mal os vi 2
quel bien que tenia 3
en ti lo perdi” 4
se usan para finalizar los dos últimos versos de las estrofas. Los dos primeros se utilizan en sólo tres de ellas (versos 43-44, 83-84, 203-204). Y los versos 3 y 4, al final de todas las otras estrofas, con ligeras variantes, excepto la última que acaba de otra forma, diferenciándose así de todas:
“que la negra sierra 219
por mi mal la vi” 220
Los versos 1 a 84 se refieren a los sucesos que culminaron con la muerte de D. Alonso de Aguilar (verso 16). Este conocido desastre ocurrió en Sierra Bermeja, el martes 16 de marzo de 1501, en una noche oscura (verso 62), ya que la luna estaba en su fase nueva. Los moriscos se habían rebelado y se hicieron fuerte en esta Sierra de Estepona. Los soldados cristianos enviados para sofocar la rebelión, estaban acampados en su falda y un día, sin concierto les atacaron, y cuando se hallaron en el real de los moros, se dedicaron a robar, descuidando el orden y la prudencia. Viendo esto los moros se volvieron contra ellos y los fueron matando uno tras otro al estar desarticulados; esta forma de actuar se refleja en los versos que dicen:
“pelea tan cruda 79
sin aver batalla” 80
En la posterior rebelión de los moriscos, en 1570, el duque de Arcos que anduvo por la Sierra Bermeja, pudo ver, según relata Diego Hurtado de Mendoza, en su Guerra de Granada, los despojos de aquel desastre de 1501:
“Blanqueaban calaveras de hombres y huesos de caballos amontonados, desparcidos, segun y como habian parado; pedazo de armas, frenos, despojos de jaeces”
En las Coplas se hace una referencia algo parecida:
“En ti los matavan 45
sin ser socorridos 46
el cielo rasgavan 47
con sus alaridos 48
de arneses luzidos 49
cubierta te vi 50
y el bien que tenia 51
todo lo perdi” 52
“En ti se arrastraron 53
mil caras luzidas 54
las despedazaron 55
con dos mil heridas 56
las vidas perdidas 57
quexaran de ti 58
quel bien que tenia 59
todo lo perdi” 60
En el Mss 19140, de la Biblioteca Nacional de Madrid, escrito a mediados del siglo XVIII, que trata de los Caminos de Andalucía, en su referencia a Tolox, describe algo semejante, sucedido en la segunda rebelión de los moriscos de 1570, en el Arroyo de los Caballos:
“..llamado de los Caballos, que trae su origen del Arroyo de este nombre, porque en tiempo de los moros los persiguió la Caballería Española por el camino que de esta Villa sube al Puert de las Golondrinas ignorantes de su aspereza: los enemigos protegidos del sitio y tomando sus desfiladeros, la obligaron hasta el referido Arroyo, donde pereció excepto muy pocos: esto se prueba con los estribos, alfanjes y espuelas, con otros instrumentos de Caballería que se encuentran en dichos parages.”
Los versos de las Coplas, 85-92, y especialmente el 88, sirven para pasar al segundo tema, motivo principal de esta composición:
“Mas dexando esto 85
ques para doler 86
con turbado gesto 87
diré lo de ayer 88
quien podrá creer 89
lo que passó allí 90
quel bien que tenía 91
todo lo perdí.” 92
Los lugares que se mencionan en estas Coplas son:
Monarda 95 [al E de Jubrique]
Xobrique 117 [Jubrique]
Ginalguazil 128 [Genalguacil]
Setenil 129
Benabeda 135 [Benameda, al SW de Jubrique]
Benestepar 143 [al SW de Genalguacil]
Rotillas 152 [al S de Jubrique]
Benarrabá 157
Tristelina 160 [Sierra Crestellina]
El atrevimiento de esta incursión llegando hasta Setenil, es cosa llamativa porque está sumamente alejada, siendo esta circunstancia resaltada en los versos:
“y aun de Setenil 128
muchos van allí” 129
Excepto Setenil, y Benarrabá y Sierra Crestellina, todos eran lugares de la ribera izquierda del río Genal y por encima del río Almarchal.
La ordenación en que aparecen los poblados visitados en la incursión, según los versos de las Coplas, sugiere que el camino de llegada, desde la costa, fue distinto al de retorno.
El embarque de este retorno sería probablemente en algún punto cercano a la Torre del Salto de la Mora, llamado por otro nombre Torre de la Sal, dado que el último nombre citado es el de Sierra Crestellina.
El primer nombre nombrado es Monarda, actualmente despoblado, cerca de Jubrique, que es el punto más al Este de todos los citados por lo que se puede proponer que el desembarco fue a levante de Estepona. Posiblemente subirían a la Sierra, a través del río de La Cala. Naturalmente irían conducidos por gente conocedora y práctica de los lugares.
Los componentes de la incursión eran cuatrocientos moros (v. 96), sin retaguardia (v. 93) y sin ayuda (v. 94), llegaron a Monarda (v. 95), llevándose prisioneros (v. 113), siguieron a Jubrique (v. 117), matando a los que se defendieron (v. 120). Siguió Genalguacil (v. 128) y Setenil (v. 129), yéndoles todo bien (v. 133), llegando a Benameda (v. 135) “sin armar ballesta” (v. 136), es decir, sin encontrar enemigos y “sacan a los de allí” (v. 138) que debían ser correligionarios y sin más (v. 141) se dirigen a Benestepar (v. 143) adonde llegan pronto (v. 144) robándolo todo (v. 145). Siguen contentos a Rotillas (v. 152), donde llegan “ya bien alto el día” (v. 151). Después Benarrabá (v. 157), ya en la margen derecha del río Genal, salen muy pronto y, a continuación, van a Sierra Crestellina (160).
El objetivo de la incursión fue recoger a sus correligionarios moriscos, según se deduce de los siguientes versos:
“No fue menester 165
llegar a prendellos 166
deveys de creer 167
que se van con ellos” 168
La incursión la formaban cuatrocientos moros (v. 96) con quienes se fueron juntos mil y tantos moriscos (v. 182) capturando cuatrocientos y veintitrés cristianos ( v. 192, 193), totalizándose entre todos, mil y ochocientos (v. 208), llegando al mar con pocos contratiempos (v. 190), embarcándose en las fustas sin vientos contrarios (v. 209) (hay que notar que los vientos dominantes y alternantes en la zona, son los denominados el Levante y el Poniente).
Al final de las Coplas, se citan Ronda, Marbella y Jimena, como los tres vértices de un triángulo que debieran haber estorbado esta acción (v. 213, 214) y acaban surcando las aguas del Estrecho (“van por la mar honda”, 215) hacia un destino de esclavitud para los cristianos en que la “muerte será buena” (v. 217).
El autor de estas Coplas las escribe en primera persona, según lo expresa en versos, tanto en la parte referida a la muerte de Don Alonso de Aguilar (16.03.1501), como en la segunda dedicada a la gran incursión de los moriscos (15.08.1505). Ello se puede leer, tanto en los versos en que acaban las estrofas, como en los números 10, 13, 26, 50, 66 y 74, de la primera parte y como en los números 98, 104, 106, 146, 162, 170, 178, 194 y 218 de la parte que relata la incursión. El verso más destacable es el número 107, en el que utiliza literalmente el pronombre : “yo el bien que tenía”. Quizás ello sea una licencia poética del autor o verdaderamente este se encontró en los dos sucesos, dada la proximidad de ambos en el tiempo.
La transcripción del texto conservado en la Biblioteca Nacional de Lisboa es el siguiente:
Coplas sobre lo acaescido en la Sierra Bermeja y de los lugares perdidos.
Ay Sierra Bermeja
por mi mal os vi
quel bien que tenia
en ti lo perdi 4
En ti los paganos
hallaron ventura
tu de los christianos
eres sepultura 8
tinta tu verdura
de su sangre vi
y el bien que tenia
en ti lo perdi 12
Mis ojos cegaron
de mucho llorar
quando lo mataron
aquel d’Aguilar 16
no son de callar
los males de ti
quel bien que tenia
todo lo perdi 20
Es notorio a todos
el crescido mal
deste que a los godos
hallan ser ygual 24
o mundo final
que dire de ti
quel bien que tenia
todo lo perdi 28
Muchos cavalleros
con el se quedaron
de sus escuderos
pocos escaparon 32
todos acabaron
las vidas en ti
y el bien que tenia
todo lo perdi 36
Pues de los peones
no bastavan cuento
hechos dos montones
passavan de ciento 40
si Dios fue contento
que passase assi
ay Sierra Bermeja
por mi mal os vi 44
En ti los matavan
sin ser socorridos
el cielo rasgavan
con sus alaridos 48
de arneses luzidos
cubierta te vi
y el bien que tenia
todo lo perdi 52
En ti se arrastraron
mil caras luzidas
las despedaçaron
con dos mil heridas 56
las vidas perdidas
quexaran de ti
quel bien que tenia
todo lo perdi 60
O que gran quebranto
de tal noche escura
a do crecio tanto
dolor e tristura 64
do la desventura
hizo preso en mi
y el bien que tenia
en ti lo perdi 68
Mis barvas messadas
con tales contrallos
vi tus albarradas
hechas de cavallos 72
quien podra contallos
los daños que vi
quel bien que tenia
en ti lo perdi 76
Que memoria ruda
podra olvidalla
pelea tan cruda
sin aver batalla 80
es para lloralla
y dezir assi
ay Sierra Bermeja
por mi mal te vi 84
Mas dexando esto
ques para doler
con turbado gesto
dire lo de ayer 88
quien podra creer
lo que passo alli
quel bien que tenia
todo lo perdi92
Sin traer reguarda
ni tener socorros
dieron por Monarda
quatrocientos moros 96
señores con lloros
ayudad a mi
quel bien que tenia
en ti lo perdi 100
Aved gran dolor
de tamaño estrago
yo con disfavor
mis lagrimas trago 104
dia de aziago
para muchos vi
yo el bien que tenia
todo lo perdi 108
Nuevas sin plazeres
para doloridos
niños y mugeres
davan alaridos 112
todos sus maridos
llevan ante si
el bien que tenia
todo lo perdi 116
A Xobrique fueron
ninguna dexaron
tres se deffendieron
alli los mataron 120
todo lo llevaron
lluego van de alli
y el bien que tenia
todo lo perdi 124
La fortuna aviessa
como sea vil
llevolos apriessa
a Ginalguazil 128
y aun de Setenil
muchos van alli
y el bien que tenia
todo lo perdi 132
Dicha se les da
a los moros presta
a Benabeda
passan luego desta 136
sin armar ballesta
sacanlos de alli
y el bien que tenia
todo lo perdi 140
Sin mas reparar
salen de poblado
a Benestepar
presto han arribado 144
todo lo han robado
christianos senti
quel bien que tenia
todo lo perdi 148
Con el alegria
hazen maravillas
ya bien alto el dia
dieron en Rotillas 152
puestos en trayllas
todos van de alli
y el bien que tenia
todo lo perdi 156
De Benarraba
salen muy ayna
y con estos va
luego Tristelina 160
pena muy continua
sera para mi
pues si bien tenia
todo lo perdi 164
No fue menester
llegar a prendellos
deveys de creer
que se van con ellos 168
a Dios mil querellas
de tal cosa di
quel bien que tenia
todo lo perdi 172
Presto son salidos
con gran aficion
siendo descreydos
desde su nacion 176
o mortal passion
esta para mi
quel bien que tenia
todo lo perdi 180
Van para la mar
juntos mil y tantos
con que blasfemar
rasgavan los sanctos 184
sean hechos llantos
por ser esto assi
quel bien que tenia
todo lo perdi 188
A la mar allegan
con poco reves
quatrocientos llevan
y mas veyntetres 192
señores vereys
tal dolor senti
quel bien que tenia
en ti lo perdi 196
O tristes litijos
para recontallos
ver madres e hijos
aguinchoneallos 200
viendo aporreallos
van diziendo assi
ay Sierra Bermeja
por mi mal te vi 204
A tales industrias
los moros atentos
entran en las fustas
mil e ochocentos 208
sin contrallos vientos
partieron de alli
y el bien que tenia
todo lo perdi 212
Cabo
No les valio Ronda
Marbella e Ximena
van por la mar honda
creciendo su pena 216
muerte sera buena
a ellos e a mi
que la negra sierra
por mi mal la vi 220
Rafael Benítez Sánchez-Blanco no pudo precisar las fechas ni documentar esta incursión, en su artículo “Lecturas de las Coplas de Sierra Bermeja” (Revista de Literatura, julio-diciembre 1969). Yo sí he tenido la gran fortuna de conocer un manuscrito (Legajo de Hacienda 274, Archivo General de Simancas) en donde hay referencias que las soportan históricamente.
Este hecho está reseñado explicítamente en la cuarta de las respuestas de Pedro Martín de las Hijas, vecino de Estepona, de sesenta años, en 28 de enero de 1554, citando las poblaciones:
Monarda
Jubrique
Rotillas
Venaveda
Ginalguazil
Venaestepar
Crestillana
y no citando ni a Setenil ni a Benarrabá.
Esta ordenación es mucho más lógica que la que aparece en Las Coplas, pues las poblaciones están una tras otra, capturándose a “cuatrocientos cristianos chicos y grandes”, el día de la Ascensión (15 de agosto de 1505):
“... y que avra quarenta y nuebe años quel dia de la Asension entraron los moros a la dicha villa y fueron la tierra dentro asta tres leguas de Ronda y catibaron mas que quatroçientos cristianos chicos y grandes sin los moriscos porque llevaron los pueblos de Monarda y Jobrique y Rotillas y Venaveda y Ginalguazil y Venaestepar y Crestillana...”
También Pedro Alonso, vecino de Marbella, de más de cincuenta años, en 2 de febrero de 1554, afirma:
“... a visto la dicha villa de Estepona y el lugar adonde esta situada, y que a parescer deste testigo es cosa ynportante, para la buena guarda y defensa desta costa porque antes que se poblase publicamente a oydo y se tiene por cosa çierta y notoria que los moros que venyan de Verberia a saltear a esta costa, por estar como estava la dicha villa de Estepona despoblada sin ser vistos ny sentidos saltavan en tierra y entravan la tierra adentro y se envreñaban en las vreñas hazian ranchos de donde salteavan los cristianos de toda aquesta tierra y algunos matavan y otros llevavan catibos y robaron y llevaron las alcarias de Xobrique y Rotillas y Meda y Xinalguaçil y Venaestepar que son del duque de Arcos y hazian otros muchos daños y que despues que la dicha villa de Estepona se poblo, los moros no an echo tanto daño porque la dicha villa de Estepona asegura la dicha costa dando avisos para que se guarden.”
Estas citas confirman que el contenido de las Coplas de Sierra Bermeja, corresponde a un episodio histórico y que la repoblación de Estepona se justificaba para poder evitar los estragos de los moros.
El testigo citado anteriormente, Martín de las Hijas, después de lo que dice sobre la gran incursión a los pueblos del Genal, continúa expresándose así:
“... y que despues de lo que dicho tiene por estar despoblada Estepona tornaron a estar los moros y llevaron a Chucar un lugar tres leguas de Ronda y que despues aca que Estepona se poblo no osan entrar los moros como solian por myedo de la gente de guerra della y porque estando como esta Estepona en el lugar donde descubre la mar y tenyendo el recabdo de guardas y rondas que tiene con temor de no ser descubiertos y perderse no osan entrar la tierra adentro...”
Chucar (no confundir con Júzcar), actualmente despoblado, era una alquería de Faraján. Vicente Espinel hace referencia a un cabrero moro que descubre, a través de su perro, una cueva, de desconocido emplazamiento, desde donde se surtía de agua a Chúcar y a Balastar. Conociendo este secreto pretendió beneficiarse de ello, cortándoles el agua, lo que llegó a costarle la vida. (vida del escudero Marcos de Obregón, relación I, descanso XIV).
La noche del 15 de agosto de 1505, fue luna llena, según me confirma el Jefe del Servicio de Efemérides del Observatorio Astronómico Nacional de Madrid. De esto se deduce que, dada la envergadura de esta incursión, en medios y en profundidad, los moros la comenzaron de noche, con lo que la caminata les era menos fatigosa, (téngase en cuenta que este mes suele ser el más caluroso del año) y el día les sorprendía cuando ya estaban de retorno:
“ya bien alto el día 151
dieron en Rotillas” 152
Por el contrario, regularmente, los ataques a los puntos costeros, los solían hacer en las noches próximas al cuarto menguante, según indicaba el Conde de Tendilla, capitán general de Granada, a Hernando de Zafra, secretario de los Reyes, para prevenir un ataque de los moros sobre Motril-Adra, en aquel mismo año:
“La oposición de la luna es de aquí a dos días. Ellos [los moros] suelen venir siempre, a 22 ó a 21 días de luna, cuanto antes viniesen los peones que digo, sería lo mejor...”
Bibliografía
Cancionero Musical de Palacio
Real Biblioteca del Palacio Real, Madrid
Coplas de lo acaescido en la Sierra Bermeja y de los lugares perdidos.
Biblioteca Nacional de Lisboa
Caminos de Andalucía. MS 19140
Biblioteca Nacional, Madrid
Lecturas de las Coplas de Sierra Bermeja
Revista de Literatura, julio-diciembre 1969
Rafael Benítez Sánchez-Blanco
Legajo Hacienda, 274
Archivo General de Simancas
Guerra de Granada
Diego Hurtado de Mendoza
Guerras Civiles de Granada
Ginés Pérez de Hita
Apéndice Documental:
A continuación se relacionan aquellos Romances donde se citan a Río Verde, Sierra Bermeja, Ordiales, Saavedra, Don Alonso de Aguilar y el conde de Ureña en el que algunos de ellos aparecen mezclados, no siendo coincidentes los hechos ni los personajes en algunos de ellos, como ocurre en Las Coplas de Sierra de Bermeja.
Romance 1
En este romance se relata el exterminio de la guarnición de Jimena, en 10 de marzo de 1448, al mando de Juan de Saavedra y de un caballero llamado Ordiales. Esta hueste entró en cabalgada por tierras de Estepona y Marbella, entonces bajo dominio árabe, y ya estando de regreso se toparon con otra mora que volvían de tierra cristiana.
A este hecho, también se refiere el breve romance musicado de solo cuatro versos:
Caballeros de Alcalá
Entrastes a faser presa
E fallastes un morillo
Entre Estepona y Marbella.
[Cancionero Musical de Palacio del siglo XV y XVI, conservado en la Real Biblioteca del Palacio Real, Madrid]
El cálculo de la fuerza mora por Saavedra fué erróneo, porque venía escalonada, así que fueron vencidos y aniquilados, quedando unos 200 cautivos, entre ellos Saavedra, pues al contrario de lo que se dice en el romance, no fue muerto, sino que permaneció cautivo en Marbella.
¡Río Verde, río Verde, más negro vas que la tinta!
Entre ti y Sierra Bermeja, murió gran caballería.
Allí mataron a Ordiales, Sayavedra huyendo iba;
Con el temor de los moros, en un jaral se metía.
Tres días ha, con sus noches, que bocado no comía;
Aquejábale la sed y la hambre que tenía.
Por buscar algún remedio al camino se salía:
Visto lo habían los moros que andan por la serranía.
Los moros desque lo vieron, luego para él se venían.
Unos dicen: ¡Muera, muera!; otros dicen: ¡Viva, viva!
Tómanle entre todos ellos; bien acompañado iba.
Allá vanle a presentar al rey de la morería:
Desqu’el rey moro lo vido bien oiréis lo que decía:
-¿Quién es ese caballero que ha escapado con la vida?
-Es Sayavedra, señor, Sayavedra el de Sevilla,
el que mataba los moros y tu gente destruía,
el que hacía cabalgadas qu’encerraba en su manida.
Allí hablara el rey moro, bien oiréis lo que decía:
-Digasme tu Sayavedra, si Alá te guarde la vida,
si en tu tierra me tuvieses, ¿qué honra tu me harías?
Allí habló Sayavedra, d’esta suerte le decía:
-Yo te lo diré señor, nada no te mentiría:
si cristiano te tornases, grande honra te haría;
y, si así no lo hicieses, muy bien te castigaría:
la cabeza de los hombros luego te la cortaría.
-Calles, calles Sayavedra, cese tu malenconía:
tórnate moro si quieres, y verás qué te daría.
Darte he villas y castillos y ropas de gran valía.
Gran pesar ha Sayavedra d’esto que oir decía;
Con una voz vigorosa d’esta suerte respondía:
-Muera, muera Sayavedra: la fe no renegaría,
que mientras vida tuviere, la fe yo defendería.
Allí hablara el rey moro, y d’esta suerte decía:
-Prendedlo mis caballeros, y d’él me haced justicia:
Echó mano a su espada, de todos se defendía;
mas como era uno solo, allí hizo fin su vida.
Romance 2
En este siguiente romance se mezclan las figuras de Saavedra y Ordiales en Río Verde y la muerte de Don Alonso de Aguilar en Sierra Bermeja. Hay que notar el verso que separa ambos hechos y que dice:
“Don Alonso en este tiempo”
Queriendo dar a entender que la parte que le sigue es del tiempo de cuando se compuso y que los versos precedentes se refieren a otro hecho anterior. Hemos visto que el hecho de Río Verde fue en 1448 y el descalabro de Don Alonso de Aguilar y el del artillero Francisco Ramírez de Madrid, secretario de los Reyes Católicos, aunque este último no aparece citado en el romance, ocurrió el martes 16 de marzo de 1501, en Sierra Bermeja. El conde Ureña se escapó de la batalla, abandonando a los que hacían frente a los atacantes.
Río Verde, río Verde,
tinto vas en sangre viva:
entre ti y Sierra Bermeja
murió gran caballería.
Murieron duques y condes,
señores de gran valía;
allí muriera Urdiales,
hombre de valor y estima.
Huyendo va Sayavedra
por una ladera arriba;
tras él iba un renegado
que muy bien le conocía.
Con algazara muy grande
desta manera decía:
“date, date, Sayavedra,
que muy bien te conocía.
Bien te vide jugar cañas
en la plaza de Sevilla,
y bien conocí a tus padres,
y a tu mujer doña Elvira.
Siete años fui tu cautivo,
y me diste mala vida;
ahora lo serás mío,
o me ha de costar la vida.”
Sayavedra que lo oyera,
como un león se revolvía:
tiróle el moro un cuadrillo,
y por alto hizo la vía.
Sayavedra con su espada
duramente le hería;
cayó muerto el renegado
de aquella grande herida.
Cercaron a Sayavedra
más de mil moros que había;
hiciéronle mil pedazos
con saña que dél tenian.
Don Alonso en este tiempo
muy gran batalla le hacían;
el caballo le habian muerto:
por muralla le tenía,
Y arrimado a un gran peñón
con valor se defendía.
Muchos moros tiene muertos;
mas muy poco le valía.
Porque sobre él cargan muchos,
y le dan grandes heridas;
tantas, que allí cayó muerto
entre la gente enemiga.
También el conde de Ureña,
mal herido en demasía,
se sale de la batalla
llevado por una guía,
Que sabía bien la senda
que de la sierra salía:
muchos moros deja muertos
por su grande valentía.
También algunos se escapan,
que el buen conde le seguían;
don Alonso quedó muerto,
recobrando nueva vida
con una fama inmortal
de su esfuerzo y valentía.
Romance 3
En este romance la confusión todavía es mayor, porque se mezclan versos con las figuras de Don Alonso de Aguilar y Ordiales que pertenecen a tiempos y lugares distintos.
Río Verde, río Verde,
¡cuánto cuerpo en ti se baña
de cristianos y de moros,
muertos por la dura espada!
Y tus ondas cristalinas
de roja sangre se esmaltan;
entre moros y cristianos
muy gran batalla se traba.
Murieron duques y condes,
grandes señores de salva;
murió gente de valía
de la nobleza de España.
En ti murió don Alonso,
que de Aguilar se llamaba;
el valeroso Urdiales
con don Alonso acababa.
Por una ladera arriba
el buen Sayavedra marcha;
natural es de Sevilla,
de la gente mas granada;
Tras él iba un renegado,
de esta manera le habla:
“date, date, Sayavedra,
no huyas de la batalla:
Yo te conozco muy bien,
gran tiempo estuve en tu casa,
y en la plaza de Sevilla
bien te vide jugar cañas:
Conozco a tu padre y madre,
y a tu mujer doña Clara;
siete años fui tu cautivo,
malamente me tratabas;
Y ahora lo serás mío,
si Mahoma me ayudara,
y también te trataré
como tú a mí me tratabas.”
Sayavedra que le oyera
al moro volvió la cara;
tiróle el moro una flecha,
pero nunca le acertaba.
Hiriérale Sayavedra
de una herida muy mala;
muerto cayó el renegado
sin poder hablar palabra.
Sayavedra fue cercado
de mucha mora canalla,
y al cabo cayó allí muerto
de una muy mala lanzada.
Don Alonso en este tiempo
bravamente peleaba;
el caballo le habían muerto,
y le tiene por muralla.
Mas cargaron tantos moros,
que mal le hieren y tratan;
de la sangre que perdía
don Alonso se desmaya.
Al fin, al fin cayó muerto
al pié de una peña alta;
también el conde de Ureña
mal herido se compara.
Guiárale un adalid,
que sabe bien las entradas;
muchos salen tras el conde
que le siguen las espaldas:
muerto queda don Alonso,
eterna fama ganara..
Romance 4
Este romance aparece en el libro Guerras Civiles de Granada, de Ginés Pérez de Hita. Se confunde el lugar indicando que ocurrió en la Alpujarra, cuando el hecho ocurrió en Sierra Bermeja.
Estando el rey don Fernando
en conquista de Granada,
donde están duques y condes,
y otros señores de salva,
Con valientes capitanes
de la nobleza de España;
después de haberla ganado,
a sus capitanes llama:
De que los tuviera juntos
desta manera les habla:
“¿cuál de vosotros, amigos,
irá a la sierra mañana
a poner el mi pendón
encima del Alpujarra?”
Miranse unos a otros,
y el sí ninguno lo daba;
que la ida es peligrosa,
y dudosa la tornada.
Y con el temor que tienen,
a todos tiembla la barba.
Si no fuera a don Alonso
que de Aguilar se llamaba.
Levantóse en pié ante el rey;
desta manera le habla:
“aquesta empresa, señor,
para mi estaba guardada;
que mi señora la reina
ya me la tiene mandada.”
alegróse mucho el rey
por la oferta que le daba.
Aun no era amanecido,
don Alonso ya cabalga
con quinientos de a caballo,
y mil infantes llevaba.
Comenzó a subir la sierra
que llamaban la Nevada:
los moros cuando los vieron
ordenaron gran batalla,
Y entre ramblas y mil cuestas
se pusieron en parada.
la batalla se comienza
muy cruel y ensangrentada,
Porque los moros son muchos,
tienen la cuesta ganada:
aquí la caballería
no podía pelear nada;
Y así con grandes peñascos
fue en un punto destrozada;
los que escaparon de aquí
vuelven huyendo a Granada.
Don Alonso y sus infantes
subieron una llanada,
aunque quedan muchos muertos
en una rambla y cañada.
Tantos cargan de los moros,
que a los cristianos mataban;
solo queda don Alonso,
su compaña es acabada.
Pelea como un leon,
pero no le aprovechaba,
porque los moros son muchos
y ningun vagar le daban.
En mil partes está herido,
no puede mover la espada;
por la sangre que ha perdido
don Alonso se desmaya:
al fin cayó muerto en tierra,
a Dios rindiendo su alma.
No se tiene por buen moro
el que no le da lanzada,
lo llevaron a un lugar
que es Oxijerán nombrada.
Allí lo vienen a ver
como a cosa señalada:
míranle moros y moras,
y de su muerte se holgaban.
Llorábale una cautiva,
una cautiva cristiana,
que de chiquito en la cuna
a sus pechos le criara.
A las palabras que dice
cualquier moro lloraba:
“don Alonso, don Alonso,
Dios perdone la tu alma,
pues te mataron los moros,
los moros del Alpujarra.”
Romance 4 bis
Estando el Rey don Fernando
en conquista de Granada,
con valientes Capitanes
de la nobleza de España
armados estavan todos
de ricas luzidas armas
el Rey los llamo en su tienda
un Lunes por la mañana
desque los tuviera juntos
desta manera les habla:
Qual sera Cavallero
que por ensalçar su fama
mostrando su gran esfuerço
suba a la sierra mañana
unos a otros se miran
el si ninguno le dava
que la yda es peligrosa
mucho mas es la tornada.
y con el temor que tienen,
a todos tiembla la barba.
levantose don Alonso
que de Aguilar se llamaba
yo subire alla buen Rey
desde agora lo aceptava
tal empressa como aquessa
para mi estava guardada
quiero morir o vencer
aquessa gente pagana
que si Dios me da salud
la injuria sera vengada
armose luego ante el Rey
de las sus armas preciadas
saltó sobre un gran cavallo
y su escudo embraçava
gruessa lança con dos hierros
en la su mano llevava
valiente va don Alonso
su esfuerço gran temor dava
van con el sus cavalleros
toda su noble compaña
entre Moros y Christianos
se travó muy cruel batalla
los Moros como son muchos
a los Christianos maltratan
huyendo van por una playa
esfuerçalos don Alonso
diziendo tales palabras
buelta buelta cavalleros
buelta buelta a la batalla
que aunque los Moros son muchos
cobarde es el que desmaya
acordaos del gran esfuerço
de la gente Castellana
mejor es aqui morir
exercitando las armas
que no vivir con deshonra
con vida tan abiltada
que muriendo viviremos
pues vivira nuestra fama
que la vida presto muere
la honra mucho durava
con estas palabras todos
muy gran esfuerço tomavan
murieron como valientes
ninguno con vida escapa
solo queda don Alonso
el qual blandiendo su lança
se metia entre los Moros
con crecida y grande saña
a muchos quita la vida
a otros muy mal los llaga
en torno le cercan moros
con grita y gran algazara
tantos Moros tiene muertos
que sus cuerpos le amparavan
cercanlo de todas partes
muy malamente lo llagan
siete lançadas le dieron
todas el cuerpo le passan
muerto yaze don Alonso
su sangre la tierra baña
llorando lo esta llorando
una captiva Christiana
que quando niño y pequeño
a sus pechos lo criara
que quando oyera la muerte
se huyo de quien estava
llegose junto del cuerpo
arañando esta su cara
tanto llora la captiva
que de llorar se desmaya
y despues de buelta en si
con don Alonso se abraça
besava el cuerpo difunto
en lagrimas lo bañava
torcia sus blancas manos
los ojos al cielo alçava
los gritos que estava dando
junto al cielo llegavan
las lastimas que dezia
los coraçones traspassan
don Alonso don Alonso
Dios perdone la tu alma
que te mataron los Moros
los Moros del Alpujarra
no se tenia por buen Moro
quien no le dava lançada
lloren todos como yo
lloren tu muerte temprana
llore el buen Rey don Fernando
tu vida poco lograda
llore Aguilar y Montilla
tal señor como le matan
lloren todos los Christianos
perdida tan lastimada
llore esse gran Capitan
perdida tan señalada
que muerte de tal hermano
razon es la gima y plaña
que tu esfuerço tan crecido
esta muerte te causara
dechado tomen los buenos
para tomar noble fama
pues murio como valiente
no en regalos de damas
murio como cavallero
matando gente pagana
y estas palabras diziendo
otra vez se traspassava
llego alli un Moro viejo
la barba crecida y cana
no quiera Ala dixo a vozes
a ti mas ofensa haga
echó mano a un alfange
la cabeça le cortara
tomola por los cabellos
para su Rey la llevava
diziendo tal cavallero
esforçado y de tal fama
no es justo siendo muerto
que tal baldon se le haga
el Rey Moro que lo vido
gran pesar dello cobrava
el cuerpo mando traer
de alli donde muerto estava
imbiolo al Rey don Fernando
y la cabeça cortada
el Rey huvo gran plazer
en que muerto lo cobrava
que aunque el alli muriera
su fama siempre durara. FIN
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